Tiempo necesario: Una hora

Nivel de dificultad: Medio

Nivel de calorías: Medio

 

Ingredientes para cuatro personas:

         100 gramos de harina

         120 gramos de queso gruyere

         Tres cucharadas de queso parmesano rallado

         Dos yemas de huevo

         Una clara de huevo

         Una nuez de mantequilla

         Seis cucharadas de aceite de oliva

         Una pizca de nuez moscada

         Un litro y medio de caldo, preparado con agua en la que habrá disuelto dos cubitos de caldo de carne.

         Dos cucharadas de jerez seco

         Sal

         Pimienta recién molida

 

Preparación:

Ralle directamente sobre un cuenco el gruyere, agregue la harina, el queso parmesano rallado, una pizca de sal, un poco de pimienta recién molida y la nuez moscada, a continuación mezcle bien para amalgamar los ingredientes.

Bata a parte dos yemas y cuando estén espumosas, amalgámelas poco a poco con la mezcla antes preparada, ayudándonos con una batidora de varillas. Agregue luego una nuez de mantequilla ablandada y cortada en trocitos y mezcle enérgicamente  para incorporarla a la preparación, si la mezcla no resultara lo suficientemente consistente, agregue otro poco de harina.

Incorpore, finalmente, una clara batida a punto de nieve muy firme, agregándola poco a poco y con delicadeza para que no pierda volumen.

Prepare varias porciones pequeñas de esta mezcla y déles una forma redondeada del tamaño de una nuez.

Ponga una cacerola al fuego con el aceite restante y, cuando este muy caliente, eche dentro las albóndigas de queso, déjelas freír cuidando de que se doren uniformemente.

Caliente en una cacerola el caldo, aromatícelo con el jerez y, apenas rompa a hervir, agregue con delicadeza y con la ayuda de una espumadera ancha y redonda las albóndigas de queso doradas dejándolas cocer durante unos minutos. Apenas estén listas, distribúyalas en platos hondos y vierta encima el caldo hirviendo.