Tiempo de preparación: 45 minutos

Nivel de dificultad: Medio

Nivel de calorías y colesterol: Medio

 

Ingredientes para cuatro personas:

-Seis huevos duros

-Un huevo

-250 gramos de champiñones

-Dos cucharadas de aceite

-20 gramos de mantequilla

-30 gramos de harina

-Un chorrito de caldo

-Un cuarto de litro de leche

-Tres cucharadas de queso gruyere rallado

-Unas ramitas de perejil picado

-Un diente de ajo

-60 gramos de carne de salchicha

-Pan rallado

-Abundante aceite para freír

-Sal

-Pimienta

 

Preparación:

 

Lo primero que debemos hacer es coger los champiñones y lavarlos a conciencia, para que suelten toda la tierra que suelen traer, una vez que los champiñones estén limpios, debemos cortarlos en láminas, para posteriormente saltear en una sartén, junto con la carne de salchicha que previamente debemos haber desmenuzado, también debemos añadir para saltear dos cucharadas de aceite a fuego vivo.

Una vez que hemos puesto a saltear los champiñones con la carne de salchicha y han pasado unos cinco minutos, debemos bajar el fuego, y dejarlo cocer, incorporando algunas cucharadas de caldo, posteriormente debemos sazonar los champiñones con sal y pimienta y completarlo con un picadillo de ajo y perejil.

Posteriormente debemos agregar todos los ingredientes a un bol y triturarlo todo muy fino con ayuda de una batidora eléctrica, agregando también los huevos duros.

Prepare a parte una salsa bechamel espesa dejando derretir la mantequilla en un cazo pequeño y agregando primero la harina y después la leche caliente muy poco a poco, remueva con una cuchara de madera y deje que la salsa espese bien, luego sazónela con sal y pimienta y retírela del fuego.

Amalgame a la salsa el queso gruyere rallado y los champiñones picados con los huevos duros, remueva bien con la cuchara de madera y luego forme con esta masa que hemos preparado, pequeñas bolas.

Páselas por el huevo batido con una pizca de sal y posteriormente por el pan rallado.

Fría estas croquetas que hemos elaborado en abundante aceite muy caliente en una sartén de hierro y cuando estén bien doradas y crujientes, sáquelas con una espumadera y déjelas reposar durante unos minutos sobre una hoja de papel absorbente para que pierdan el exceso de grasa.

Una vez que observemos que están más o menos secas, y aún están caliente, ya están listas para servirlas.